Hey chica

Ya habíamos hablado antes del nombre de este blog.
Dos cosas. La primera es que me dí cuenta que la palabra “chica” no es muy común en mi vocabulario. Poquísimas veces, tanto como para no recordar ninguna, me he referido a alguien como “chica”. Contrario a la palabra “chava” o “chavo”, que son más de mí.
Se me hacía extraño cuando leía “La chica del dragón tatuado”, yo le hubiera puesto algo así como “La mujer del tatuaje de dragón”, porque aunque Lisbeth Salander está chava, “La chava del tatuaje de dragón” no suena tan… digamos, serio.
He descubierto que puedo ser la persona más seria, pero no es parte de mi jocosa personalidad serlo (quería usar la jocosa palabra jocosa). Pero serio y jocoso son una contradicción, la misma RAE lo sustenta. Y  es algo así como lo que aprendí hoy en mi clase: no se puede ser un círculo cuadrado.
El punto es que hoy se me dio la gana cambiarle el nombre al blog, y a partir de hoy seré “La chava del cumpleaños”. Que está de fiesta todos los días.
Pero bueno, esa era la primera cosa.

La segunda es que volví a leer el cuento de Murakami. El de “La chica del cumpleaños”. Y esta vez le encontré otro sentido.
Citándome antes había escrito:

Mi vida sigue su curso normal, nada cambia

¿En qué estaba pensando? ¡Por supuesto que todo cambia!
Siempre me quejo de que no tengo tiempo para hacer lo que quiero. La realidad es que pareciera que buscara ocuparme de todo menos de lo que de verdad quiero hacer. Ya pues ya me di cuenta, ya ya.

Esta es mi vida ahora.
Una persona, desee lo que desee, llegue hasta donde
llegue, jamás puede dejar de ser ella misma.

Es lo que dice la chica del cumpleaños. No importa lo que quieras, siempre estás cambiando, y decidiendo en función de un fin. Lo demás ya es pasado.
La chica del cumpleaños estaba casada, tenía dos hijos y un Audi. Fue lo que ella se hizo para sí, al menos hasta ese momento.

Tal vez solo sea el mood Sartriano en el que ando, pero tiene sentido.

 

Posted in Personal | 5 Comments

Poema XXIX*

No soy igual en lo que digo y escribo.
Cambio, pero no cambio mucho.
El color de las flores no es el mismo bajo el sol
que cuando una nube pasa
o cuando entra la noche
y las flores son color de sombra.
Pero quien mira ve bien que son las mismas flores.
Por eso cuando parezco no estar de acuerdo conmigo
fijaros bien en mí:
si estaba vuelto para la derecha
me volví ahora para la izquierda,
pero soy siempre yo, asentado sobre los mismos pies.
El mismo siempre, gracias al cielo y a la tierra
y a mis ojos y oídos atentos
y a mi clara sencillez de alma.

Fernando Pessoa
* De heterónimo Alberto Caeiro

El sustantivo portugués pessoa deriva etimológicamente de la palabra persona, que a su vez viene de la palabra griega πρόσωπον (prosopón), máscara o personaje.

Fue entonces que encontré esta imagen tan adecuada al tema.

Y aprovecho la ocasión para incluir una de mis pocas fotos con máscara. Je.

Posted in Poesía | Leave a comment

Colores

Es solo para informar que estoy bien, aunque no sepa bien qué es lo que quiera hacer.
Es solo para informar que todos los días a las 11:34 p.m. cuando cierro los ojos y escucho mi
respiración, y contemplo mi vida, y sonrío, y a veces se escapa una lágrima, o muchas, me doy cuenta que he cambiado.
Es solo para recordar que los sentimientos como sentimientos pasan:

So I pull the switch, the switch, the switch inside my head.
And I see black, black, green, and brown, brown, brown and blue, yellow,
violets, red.
And suddenly a light appears inside my brain
And I think of my ways, I think of my days and know that I have changed.

It’s the colours you have, Samantha.
No need to be sad, Samantha.
It really ain’t that bad, Samantha. 

La canción Colours, de los maravillosos Grouplove. No dice mi nombre, pero es una gran composición como recordatorio de lo que es importante.

Posted in Música, Personal | Leave a comment

Posibilidades

Composición de Wislawa Szymborska, de las maravillosas personas que uno conoce a través de sus obras, llenas de vitalidad y sencillez. Como responde en esta entrevista para El País:

¿Hay palabras que trata de evitar especialmente cuando escribe?
Las arcaicas y las grandilocuentes. Pero hay palabras que utilizo raramente y con ciertas dudas. Cuando intento describir algo como “bello”, por ejemplo. La belleza es una idea relativa, que depende de la tradición y de las costumbres, y sobre todo de los gustos personales, que el lector puede no compartir. Para mí, las catedrales románicas son más bonitas que las góticas, la cerámica más bonita que la más refinada de las porcelanas y la muñeca de trapo con la que en mi infancia podía hablar de cualquier cosa, mil veces más bonita que esa horrorosa Barbie. Porque, a ver, ¿sobre qué se puede hablar con una de esas Barbies? Bueno, a lo mejor de trapitos y esmalte para las uñas.

Acaba de fallecer el 1ro de febrero. Y ahora su obra está en mi lista de pendientes, pero ya se quedó conmigo.

Posibilidades

Prefiero el cine.
Prefiero los gatos.
Prefiero los robles a orillas del Warta.
Prefiero Dickens a Dostoievski.
Prefiero que me guste la gente
a amar a la humanidad.
Prefiero tener a la mano hilo y aguja.
Prefiero no afirmar
que la razón es la culpable de todo.
Prefiero las excepciones.
Prefiero salir antes.
Prefiero hablar de otra cosa con los médicos.
Prefiero las viejas ilustraciones a rayas.
Prefiero lo ridículo de escribir poemas
a lo ridículo de no escribirlos.
Prefiero en el amor los aniversarios no exactos
que se celebran todos los días.
Prefiero a los moralistas
que no me prometen nada.
Prefiero la bondad astuta que la demasiado crédula.
Prefiero la tierra vestida de civil.
Prefiero los países conquistados a los conquistadores.
Prefiero tener reservas.
Prefiero el infierno del caos al infierno del orden.
Prefiero los cuentos de Grimm a las primeras planas del periódico.
Prefiero las hojas sin flores a la flor sin hojas.
Prefiero los perros con la cola sin cortar.
Prefiero los ojos claros porque los tengo oscuros.
Prefiero los cajones.
Prefiero muchas cosas que aquí no he mencionado
a muchas otras tampoco mencionadas.
Prefiero el cero solo
al que hace cola en una cifra.
Prefiero el tiempo insectil al estelar.
Prefiero tocar madera.
Prefiero no preguntar cuánto me queda y cuándo.
Prefiero tomar en cuenta incluso la posibilidad
de que el ser tiene su razón.

Posted in writing related | 1 Comment

De la felicidad

La felicidad, otra de esas subjetividades a la que cada quien le encuentra el sentido que mejor le parezca. Otro de esos conceptos que, como no se puede definir, se han creado inagotables imágenes. Algunos encuentran su llamada felicidad en los placeres (tanto naturales necesarios, como no naturales y no necesarios), otros no saben ni lo que están buscando pero tienen clara una cosa: quieren ser felices.

Lo que me lleva a retomar a Aristóteles y sobre como buscamos actuar de acuerdo al bien: ¿Qué es actuar bien? Actuar de acuerdo a la finalidad y el fin último de todos es la felicidad.
Antes solía pensar en la felicidad como un fin, una meta pero en el sentido de que hasta que no logre conseguir ciertos requerimientos que se necesitan para “alcanzar” este fin. Pero luego pensé ¿Y si no consigo lo que se supone que me hace feliz? Luego por eso tanta frustración y estrés en el mundo. Así que me quedó claro que la felicidad no está puesta en algo fuera de sí mismo. Entonces, fuera de los bienes externos, no necesito nada. Esto lo descubrí la navidad pasada: me encontraba pensando qué quería de regalo. La realidad es que no deseaba nada, digo, siempre se tienen aspiraciones a algo mejor, pero siendo realistas no necesitaba nada material y esto me angustió. ¿Cómo no iba a querer nada? Más libros no estuvieron de más. Ahora lo que me haría feliz es aislarme una semana a leer todos los pendientes: solo eso, leer y escribir. Qué felicidad.

Volviendo a la frustración y estrés del mundo encontré que muchos no están contentos porque no se dan cuenta que tienen la felicidad frente a ellos, en cada acción, en cada situación.
Pero hablemos de mí. Entiendo perfectamente el concepto, sé que de mí depende salir librada de la mejor manera de cada evento que se me presente, y esto implica que siempre elija lo que mejor me convenga y me haga sentir bien, o dicho de otra forma, me haga feliz.
Lo difícil aquí es cuando las felicidades se comparten, se mezclan, y todo se vuelve una constante negociación. A veces se gana, a veces se pierde. Pero se es feliz ¿no?
Soy feliz cuando decido por mí y no por lo que se espera de mí.

Entonces la felicidad no es un estilo de vida de acuerdo al placer, del momento, de a ver que sale, de “tener todo para vivir mejor”. No es el poder, ni la fama o el ser reconocido. ¿Cómo para qué serviría todo esto?
La felicidad es estar en orden. Y tal vez suene cursi en mí, pero no suena así en Aristóteles, que concibe la felicidad en la sabiduría.
Y esta solo se alcanza con el tiempo, con las vivencias y con las elecciones. Convirtiéndose en experiencias, que igual no se vuelven a repetir, pero te forman.

Mi mamá me comentaba la anécdota de esta persona que a sus 82 años tenía todo (bienes externos) para “estar bien consigo misma”, pero que argumentaba a pesar de todo no ser feliz. Después de ser cuestionada sobre el porqué no lo era, respondió que se ocuparía de ello, de pensar en el porqué y empezar por hacer algo que la llene de satisfacción. Me dio miedo. Que atemorizante vivir on the go, sin preguntarte qué es lo que te mueve o qué estás buscando, pero bueno, hay quien también es feliz así. Y tampoco se le cuestiona.
La felicidad es aquí y ahora.

“Happiness only real when shared” – Into the wild

Posted in writing related | 2 Comments